que es un plan generalEl planeamiento urbano no es un hecho científicamente reglado ni el resultado inevitable de un cuerpo legal. Ante todo, el Planeamiento es un compromiso político articulado mediante el acuerdo o pacto. La responsabilidad política del Planeamiento se materializa en su Redacción, Aprobación y fundamentalmente su Desarrollo y Gestión.

Simplificando, podríamos aislar en todo planeamiento urbano dos objetivos primarios:

a) Analizar y plantear soluciones a los problemas urbanos existentes (déficit, conflictos, insalubridad, segregación, destrucción patrimonial, incumplimiento de previsiones, etc).

b) Prever, programar y estimar futuras necesidades.

Es decir, en el planeamiento urbano confluyen tanto el problema complejo de la renovación, conservación y transformación de la ciudad existente como el problema de concebir y proyectar la nueva ciudad.

Todo esto ha de materializarse en un determinado documento técnico legal (Plan General de Ordenación, en este caso) enmarcado dentro de un sistema de figuras de planeamiento de carácter jerárquico, definido por la Ley del Suelo, algunas de cuyas claves a continuación se desarrollan:

El Plan General es originario, ya que no requiere de una figura de planeamiento de jerarquía superior, a su vez es necesario ya que constituye la llave de los instrumentos de Planeamiento de Desarrollo. Además podemos decir que el Plan General es un instrumento de ordenación integral por lo que supone la expresión de un proyecto de ciudad, sirviendo de herramienta de expresión de la voluntad pública.

Este proyecto de ciudad ha de plasmarse en una propuesta que debe contemplar el diseño de los elementos clave de la estructura urbana por un lado y la previsión de transformación de los tejidos existente y de crecimiento, por otro.

El Plan, por consiguiente, no debe concebirse como una fotografía de un futuro deseable ni estructurarse como una yuxtaposición de políticas sectoriales (vivienda, infraestructuras…), sino que debe ser concebido como un conjunto de acciones a desarrollar en el tiempo conforme a un orden de prioridades establecido en función de la voluntad política del municipio.